Llevo un tiempo leyendo por las redes sociales una multitud de comentarios de técnicos españoles, de todas las edades, reclamando ayuda para que alguien les oriente y les anime a continuar y sobrepasar esta senda de improductividad del sector.
Todo esto me conmueve, ya que no hace muchos años, realizaba dos o tres entrevistas diarias captando técnicos y preparando grupos para obras y promociones. Había muchísima competencia.
Como se dice que la experiencia es un grado, me voy a atrever, no a dar consejos, pero si a comentar y explicar lo que ya he hecho en persona con muchos compañeros técnicos de todas las ramas de la construcción y la obra civil.
También quería romper una lanza en favor de todos los compañeros, abandonados, ya que no he podido averiguar, ni a través de la lectura, ni en las redes sociales y medios de comunicación ningún planteamiento serio que oriente a la multitud de profesionales españoles para que retomen su vida laboral de alguna otra manera.
Es lamentable, que cuando surge un empleo básico solicitando por ejemplo un “jefe de obra”, aparecen aproximadamente ochocientos técnicos libres preparados para el puesto.
A la hora de buscar soluciones, también hay que hacer alguna distinción, por ejemplo en la edad. Creo que serían tres grupos diferentes, los jóvenes que no poseen experiencia, los que tienen más de cinco años, y los directivos o con experiencia de más de diez años. También sería importante diferenciar las salidas profesionales hacia la edificación de viviendas, la edificación otros edificios (hoteles, colegios, centros comerciales, etc…) y la obra civil e infraestructuras.
Yo creo que todos y cada uno han estudiado pormenorizadamente el mercado nacional, el internacional, y algunas otras posiciones. Pero siempre desde su perspectiva personal, que puede ser inteligente, pero la mayoría de las veces sesgada. Se ha puesto de moda el coaching, muy interesante a nivel personal, pero cuando no hay trabajo, no hay trabajo…
El primer paso que hay que dar, después de conocer como ha surgido el problema de la crisis (importante para prevenir el siguiente), es analizar cuanto va a perdurar el dichoso problema. Es decir ¿de cuánto tiempo disponemos hasta que nos caiga un trabajo del cielo...?
Actualmente, leyendo, escuchando y estudiando la coyuntura de este país, nos enteramos de que el Estado, las CCAA y Ayuntamientos, no van a invertir en obras-en general- hasta que no solucionen sus problemas de deuda o endeudamiento. Un pronóstico aceptable sería de dos o tres años como mínimo. Ya sabemos, aunque no lo hayamos estudiado, que la inversión del Sector Público es fundamental para este desgraciado sector. En este apartado también me refiero a la construcción de viviendas protegidas o sociales (quizá para alquiler, porque para venta creo que será difícil por ahora que se repitan épocas anteriores). Para colmo de males, el índice ce consumo de cemento está a niveles de los pasados años sesenta,nada halagüeño.

Y ¿el sector privado?, todos ya sabemos que el sector privado se ha ajustado el cinturón, ha hecho los deberes, y se ha quedado en los huesos (el que sigue vivo). Quedan muchas casas por vender, y además el Banco Malo-SAREB, nos dice subliminalmente que tiene quince años por delante para vender, hacer o demoler un parque brutal de suelo, viviendas, préstamos y demás. ¿Qué cuerpo se te queda?
Entonces pensamos, ¿Y ahora que hago, quién me ayuda a salir de esto?
He de deciros, que esta no es la primera crisis que he pasado. Yo creo, analizando el asunto rápidamente, he pasado, con esta tres. Debemos pensar, que cada crisis afecta a cada uno en momento determinado de su vida, unas veces te coge más fuerte, y otras en peores circunstancias. La primera crisisla sufrí terminando la carrera de arquitectura técnica. Aproveché para hacer las milicias, y comenzar algo que me apetecía, estudiar la licenciatura de derecho. En ese momento de crisis, y una vez terminados los estudios, no se me cayeron los anillos por trabajar en otros sectores como el de envasados, resinas de poliéster y materiales de construcción para naves y riegos. No había obras, por lo que mis contratos eran como técnico comercial. Por no aburrir, y para poner un punto positivo en este serial, la siguiente crisis me cogió muy bien posicionado y no la tuve que sufrir.

Soluciones. ¿Qué nos planteamos? Ante todo hay que ser positivos, ya que este problema no se deriva de nuestra “mala cabeza”, sino que nos ha venido de alguna forma impuesto.
Debemos pensar primero en las posibles salidas a nivel nacional que tiene nuestra profesión, aunque debamos estudiar algo para especializarnos. Por ejemplo, algo muy simple son las peritaciones judiciales, de parte, y para las compañías de seguros. Después del boom inmobiliario, las cosas no se han hecho muy bien, y las reclamaciones llenan los juzgados de primera instancia. El sector de los seguros tiene un potencial crecimiento en los próximos años muy fuerte. Hay que estudiar toda la legislación al respecto, y yo creo que es un valor seguro. Además, si nos introducimos en cualquier compañía de seguros, tendremos la vía abierta a los seguros relacionados con la construcción en el futuro, OCT´s, etc.

Conozco bastantes compañeros, muy rápidos a la hora de pensar, que han aprovechado el tirón de ventas de activos adjudicados de los bancos, y se han organizado para gestionar dichos activos, así como gestionar también su venta. Así como otros muchos están vendiendo casas en la costa al albur de agencias inmobiliarias, o como autónomos. Los profesionales compañeros aumentan la categoría de estas operaciones con la aportación de sus conocimientos técnicos y la gestión de los trámites ante las administraciones. La salida profesional de la gestión de licencias y acondicionamiento de locales está muy extendida, pero también es cierto que hay una excesiva oferta de profesionales.
Un subsector que retomará la senda del crecimiento más deprisa que los demás será el de la conservación y el mantenimiento. La rehabilitación, la certificación energética, y todo lo relacionado con el medio ambiente (certificaciones, auditorías, etc…).
Es muy importante, mejor dicho importantísimo, o quizá, lo más importante a lo que debemos prestar toda nuestra atención, es el aprendizaje de los idiomas. En nuestro país, tanto para exportar nuestros conocimientos, como para atender a los inversores extranjeros, fondos de inversión, family office, etc…van a necesitar técnicos que fundamentalmente puedan relacionarse y reportar por lo menos en inglés. España, durante los próximos diez o quince años, va a ser el coto de caza del inversor extranjero. Esto que comento sirve para todos los ámbitos de trabajo ya a nivel nacional e internacional.
Acabando con nuestro país, nos queda buscar trabajo en otros sectores relacionados, en el ámbito del comercio y del marketing, y con vistas a la posible exportación.
El asunto del estudio para oposiciones-como técnicos-, lo veo muy complicado por el número de plazas que puedan surgir de momento.
Con todo lo relacionado a la salida al exterior, se puede hablar largo y tendido. Actualmente las posiciones en el exterior son debidas a las grandes empresas españolas, y además han aprovechado su propia plantilla para externalizarla.
Creo que en lo que se refiere a infraestructuras y servicios, y concesiones, somos los número uno a nivel mundial. Tenemos a cinco o seis de nuestras primeras firmas entre las diez más fuertes del mundo. Pero claro, ¿cómo nos afecta esto a nosotros? De momento nos abre el camino, ya que existe un reconocimiento a los profesionales españoles, y por otro, también es importante que esa experiencia la apliquen otras empresas para introducirse en la externalización del sector y demanden más técnicos. De forma particular, hay opciones, pero difíciles. Hay que persistir, sobre todo en países emergentes de habla hispana, y a través de empresas de colocación locales.
Cuando todo este trabajo de analizar los mercados, rehacer currículos y enviarlos, leer todas las ofertas existentes en el mundo, realizar entrevistas para trabajos comerciales, y rezar, ¿qué más hacemos ahora?, “that is the question”.
En general, tanto si eres joven, mediano o veterano, hay que estar en plena forma. Y no es una tontería. Ya he leído varios programas de captación de técnicos para el exterior, que incluyen la buena forma física para soportar las inclemencias de viajes y cambios de tiempo como algo imprescindible. Como ya he dicho, el que no aprenda como mínimo inglés, se va a quedar totalmente descolgado del grupo. Dependiendo de la capacidad de cada uno, he de decir que los más numerosos inversores actuales (sin contar con los chinos) son rusos, alemanes, ingleses, franceses, noruegos, suecos y marroquíes, en las zonas de costa. Muchos grupos norteamericanos a la caza de grandes operaciones con grandes descuentos.

Es posible que como mínimo en dos años no tengamos nada importante (profesionalmente hablando) que ocupe nuestro tiempo, entonces no podemos plantearnos estar de brazos cruzados. Vamos, dentro de lo que más nos haga disfrutar, a seguir estudiando para mantenernos también en forma, no decaer, y tener el tiempo ocupado. Por más que pensemos y pensemos, es muy difícil encontrar un trabajo de momento. Tenemos que buscar un master, cursos a distancia, cursos subvencionados, etc…, hay un mundo todavía por descubrir. Como ya he comentado, hay que ver que campos se van a desarrollar antes para especializarnos en ellos. Los seguros, el ahorro energético, el medio ambiente, el análisis de operaciones inmobiliarias y la gestión de activos (nuestro país se va a convertir, como casi toda Europa, en una especie de parque temático que visitarán los asiáticos…), las reclamaciones y peritaciones, las reparaciones y rehabilitación, el mantenimiento, y también muy importante el comercio exterior.

Las obras puras de edificación no van a llegar todavía, y cuando lleguen no habrá para todos. Tendremos que prepararnos un plan B, C y D.
Toda la gente joven y no tan joven, deben de tener paciencia. Marcando los tiempos, ya se saben los resultados. No hay que impacientarse, y esperar preparados para la caza de la presa cuando llegue el momento.
Todo esto lo llevaba dentro, y creía que no sería importante pero si conveniente, que lo expusiera dadas las circunstancias actuales.
Quería dedicar unas letras a animar, a los que como yo, son muy veteranosen estos menesteres, y que lo están pasando realmente mal. Tengo compañeros que llevan más de tres años en el dique seco, y no se por qué son los que menos apoyo reciben en los medios, con todas las cargas que tienen a sus espaldas. El futuro para este sector de profesionales si que es verdaderamente preocupante. Es difícil reciclarse a estas alturas de la vida, pero no imposible.
Lo dicho, hay que ponerse en forma física y psíquicamente. Como dice el logo: “Just do it”…a correr y a estudiar.